Gran Scala: una ley para una idea
Preguntado por la Presidenta de CHA, Nieves Ibeas, el Presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, ha vuelto a insistir hoy en que su Ejecutivo “no ha gastado nada” hasta la fecha en Gran Scala. Además de olvidar lo que costó la presentación del proyecto en diciembre de 2006 en el Pignatelli, 176.000 euros, lo más grave es, tal y como ha señalado Ibeas, que “no le parece que el respaldo de su Gobierno a esta ‘idea’ esté dilapidando su credibilidad política y prestigio, y, con ellos, los de esta Comunidad”.
Los hechos están claros:
- El Gobierno se lanzó primero, en diciembre de 2007, a firmar un protocolo con los promotores de Gran Scala a pesar de que era sólo una ‘idea’;
- El Gobierno les pidió un aval de 20 millones de euros (3.300 millones de pesetas), pero no lo entregaron. Por lo que parece, tampoco se lo han vuelto a pedir, y aun así siguen apoyándolos;
- Ahora, estos mismos promotores comprometen 50 millones de pesetas (3.250 millones menos de lo inicialmente exigido, ¡menuda rebaja!) en opciones de compra de terrenos en Ontiñena (ni siquiera los han comprado aún, y tienen dos años para decidir hacerlo) y el vicepresidente y portavoz del Gobierno, se apresura, ese mismo día, a anunciar una ley para dar soporte jurídico a la ‘idea’. Nieves Ibeas ha puesto un símil muy gráfico: “sólo con el dinero que puede costar un piso, los de ILD, que anunciaron una inversión de 17.000 millones de euros, han obtenido la promesa del Gobierno de que habrá una ley para ellos”.
El Presidente Iglesias ha repetido hoy en varias ocasiones que no hay todavía proyecto de ley sino que “estamos estudiando un caso muy especial, que es el de los centros de ocio de alta capacidad” y que cuando el proyecto de ley se apruebe por el Consejo de Gobierno se remitirá a las Cortes para su aprobación definitiva: “si la mayoría está de acuerdo saldrá adelante, y el Gobierno seguirá lo que diga la mayoría”.
Ha insistido mucho Iglesias en que la mayoría respalda “la obligación del Gobierno de buscar alternativas económicas” (como ésta, se supone), para, a renglón seguido, decir que todavía no pueden opinar sobre la ‘idea’ hasta que se presente un proyecto concreto. ¿El Gobierno busca alternativas sobre las que no puede opinar, ni conoce realmente, puesto que no hay aún proyecto?
Y con estos mimbres, Iglesias aún confía en que puede salir bien. “¿Y si sale bien?”, ha repetido tres veces. ¿Qué es “salir bien”? ¿Que haya 35 casinos a los que ni siquiera la gente de la zona tendría demasiado interés para ir a trabajar? Si sale bien, lo que pasará es que este Gobierno que él preside dejará un legado lamentable para Aragón: “Gran Scala es un proyecto especulativo que resume un modelo de actividad y una política de desarrollo territorial que CHA no comparte”, ha concluido la Presidenta de CHA.




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