10 años de Fernando Elboj
El alcalde Fernando Elboj ha hecho una valoración de sus diez años de mandato llena de alabanzas, muestras de mucha satisfacción y felicitaciones por la espléndida gestión económica realizada; cada uno es libre de poder decir lo que quiera, pero no hace falta más que contrastar la información para darse cuenta que sus apreciaciones y la realidad que vivimos distan mucho y en profundidad.
Estoy hasta las narices de la manida y repetitiva apelación a la estabilidad institucional como mecanismo para medir la buena gestión; aquella puede ser deseable, pero en cualquier caso de poco sirve si con ella no se satisfacen las verdaderas necesidades de los ciudadanos y ciudadanas. También Don Marcelino es un consumado repetidor, casi creo que inventor, de esta argucia que permite poner el acento en la forma, es decir en el cómo, olvidándose del fondo, es decir la ideología. Por otra parte, regodearse y recrearse en el hecho de que no haya habido ningún caso de corrupción en sus años de mandato resulta más que llamativo, porque la norma debe ser ésta y es la de la mayoría de Ayuntamientos y colores políticos. Plantearlo como una de las banderas de una gestión parece poner en entredicho la labor de muchos de sus compañeros de partido o de otras formaciones que dirigen los asuntos públicos como procede: con honestidad.
En todo caso no puedo sustraerme a comentar que pasó durante la aprobación del PGOU con la llamada área de Granja San Lorenzo. Al pintar esa zona se rompía la coherencia territorial al hacerlo en una zona desgajada con respecto a los suelos consolidados, partiendo de las 8 hectáreas que poseía el Gobierno de Aragón y que estaban urbanizadas para granjas y equipaminetos complementarios se pasó a 22 hectáreas que incluían fincas de particulares, como las de la familia de Fernando Elboj, partiendo de viviendas de protección se pasó a la totalidad de vivienda libre e, increiblemente, todo se definió como suelo urbano, eso sí no consolidado. Es decir allí el tripartito PSOE-PAR-IU propició un auténtico pelotazo urbanístico que favoreció claramente a la familia del Alcalde. Así que ahora llama la atención que IU que lideró la elaboración de aquel mal Plan hable de pelotazos en una modificación que poco nuevo aporta al respecto y desde luego debiera obligar a que el Alcalde lejos de sacar pecho con los comportamientos éticos (estos no son juzgables por los tribunales) cuando menos calle.
Hay muchas de las valoraciones que hace que son profundamente cuestionables o cuando menos matizables. Nuestra situación económica no puede calificarse de catastrófica pero ello es así porque hemos gastado casi todo el patrimonio de suelo del que disponíamos, usándolo más para recaudar que para hacer política social de vivienda. En cualquier caso, acabada la época del ladrillazo, la situación actual es más que preocupante por la baja recaudación y falta de pago de convenios, subvenciones y facturas. Hace más de un mes que tengo solicitada la relación de facturas pendientes con más de 60, 90 y 120 días y no hay manera de que me la den. Me temo que el susto va a ser mayúsculo. Y lo grave es que detrás de todos estos impagos están personas y colectivos que, en muchos casos, están padeciendo la crisis con especial intensidad.
Respecto de la gestión de agua es cierto que tenemos la nueva conexión a Valdabra, no prevista en la planificación existente en aquel momento y realizada con un gasto enorme debido a las prisas, pero faltan cuestiones tan importantes como la potabilizadora, cerrar la traída desde Montearagón, mejorar el abastecimiento de algunos de nuestros Municipios Incorporados, renovar la tubería de fibrocemento desde Vadiello, construir el segundo depósito en Loma Cillas, renovar en amplias zonas de la Ciudad la red que da lugar a abundantes fugas, mejorar la gestión integral del sistema y la política tarifaria y un largo etcétera que hace que resulte improcedente alardear en esta materia.
En Vivienda de Protección basta constatar que los suelos públicos (Cárcel, La Merced, Artillería,..) se siguen planteando en todo o en gran parte para vivienda libre o que según datos del último cuatrienio completo del que se nos han pasado datos 2004-2007 tan sólo se construyeron con esta calificación el 15%, es decir 475. Además nada en vivienda de alquiler o vivienda social. Mientras seguimos teniendo más de 4.000 demandantes en espera, así que ni de lejos el Equipo de Gobierno está haciendo las cosas bien como declara Fernando Elboj.
Pero lo más significativo de sus declaraciones son sus silencios sobre el desarrollo económico e industrial de la Ciudad. Esta es la gran asignatura fracasada de su legislatura: desmantelamiento de los restos industriales que nos quedaban (Mildred, Oscainox, APSA, Baes,…), incremento de más del 70% del número de parados en el último año, falta de pulso en el sector comercial o de servicios y, sobre todo, falta total de planificación o escasa y cara puesta en marcha de suelos industriales.
También silencio sobre el desarrollo de la ciudad consolidada que ve languidecer zonas como las Plazas de San Félix y San Voto, la calle Lanuza, los Cosos o la mayor parte de su Casco Histórico.
Resulta inaudito que Fernando Elboj salga en estos momentos haciendo un discurso de valoración de una década tan grandilocuente y lleno de autofelicitaciones. Cuando, en parte debido a sus gastos desmedidos como en el Palacio de Congresos, muchos ciudadanos y ciudadanas oscenses tienen que andar apretándose el cinturón, ven recortados derechos básicos como el acceso a la vivienda o al trabajo y constatan en su andar por las calles la realidad de una ciudad que ha perdido en relación a otras que nos rodean, hacerlo no es sino un ejercicio de soberbia y vanidad.




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